Se muestran los artículos pertenecientes a Mayo de 2008.
Un mal día para dejar de fumar.
¡¡Acuérdate de huir!! - me gritan las estadísticas-.
¡Duérmete ya! - aconsejan los piadosos-.
Calma... -me pide tu zumo exprimido a mano,
sus tostadas recién hechas,
mi café.
Yo odio a los grandes sabios del mundo
odio su paciencia,
sus pizarras y sus tizas.
Odio la seguridad de un cattering cada mañana,
odio nuestros estómagos opulentos
y su quietud.
Odio la espera incomprensible
y las notas arrogantes
de la música que no entiendo.
Odio tu sonrisa.
Odio tu tolerancia.
Odio tu valor.
Yo no he podido dejar de fumar hoy
porque el polvo que deja la lluvia
al despegarse del suelo
no se ha dado cuenta todavía
de lo costoso que es
atreverse a soñar lo suficiente,
lo necesario,
como para no tenerle miedo
a la realidad.
La cura egoísta.
Acabé por fusilar aquel antiguo dolor de cabeza.
Sólo tenía que escribirlo:
Todos queremos el silencio.

