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No me di cuenta de que todos habían muerto
...parecía natural que aquel río de voces
se consumiera en el fondo de la caverna.
No le dí importancia.
Pasaron varios días hasta que sentí hambre.
Nunca tuve paciencia para encender un fuego.
Las llamas ascendieron al ritmo que asciende una conversación -supongo-.
No había nada que cocinar.
Sus cuerpos desnudos parecen una declaración artística,
un manifiesto.
Algunos, aún aprietan con sus manos la tierra caliente.
Sufrieron y murieron como idiotas.
Ya no siento ese calambre vacío en el estómago.
No todos fueron capaces de cerrar sus ojos huérfanos de madre.
Tienen los pies hinchados como la luna.
Yo tampoco saldré de aquí.

