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Problemas logísticos-
Tengo la cabeza llena de pájaros que dejan sus sombras recostadas sobre un cielo de la boca que no existe. Quiero contar una historia. Me gustaría poder contar la historia del hombre que salió a la calle a respirar el aire beneficioso. No quiero que sea joven. Tampoco desaliñado. Es un hombre de mediana edad que no tiene prisa. Quiero que sea un hombre de mediana edad, que no tenga prisa y que no esté casado. No me importa su altura. No sale a comprar la prensa. Sólo quiere respirar el aire beneficioso. Se quita la gabardina y la tira al suelo. Tiene una gabardina vieja de persona importante. Quiero que pise su propia gabardina. Repito: quiero que la pise. Gracias. No estaría mal que andara en dirección a cualquiera de los cuatro puntos cardinales. Sonríe. A lo lejos va una mujer que sé que le conoce pero no quiero que la vea. Sonríe y camina y el aire beneficioso…Extiende los brazos en mitad de la carretera y para el tráfico. Sonríe. No, no le atropellan. Es un hombre afortunado. Encuentra un billete de 50 euros en el suelo que guarda en su bolsillo y que más tarde quiero que se gaste en un club de alterne. Debe sentarse. Esta cansado. Mira sus manos y le gustan. El sonido de la campana de la iglesia que hay en la plaza le asusta y hace que se levante. Tiene miedo. Menudo imbécil estoy creando. Para demostrar su valor, tiene que salvar al gato que maúlla en la rama del árbol. No tiene dueña. Ni dueño. Pero no quiero que se quede con el gato. Tendrá que abandonarlo. Sí, sí, lo siento mucho, tendrá que abandonarlo; porque esta es la historia del hombre que salió a la calle a respirar el aire beneficioso y no la del hombre que adopta a un gato. Quiero que aparezca un niño con una bicicleta de segunda mano y atropelle al dichoso gato. Me gustaría que el hombre envolviera al animalito en un trozo de papel encerado marrón, como el que sale siempre en las películas de la segunda guerra mundial, y que se lo lleve a casa para cenar. Me da igual que sea un hombre afortunado, porque ya he dicho antes en qué quiero que se gaste los 50 euros, así que, no me interesa cómo os pongáis, porque se va a comer al gato y va a rebañar hasta el último hueso. Para compensar tal serie de calamidades, se enamora. Se acerca a la chica que vende flores en la esquina de la plaza y le invita a cenar el gato empaquetado. No quiero que se digan nada, que se limiten a enamorarse y punto. Ah! ¡ y que salgan de la plaza de una vez!. Ella es tan bonita que podría decirse que el mundo es mundo gracias a que ella existe y se levanta cada mañana y se quita las legañas y se perfuma detrás de las orejas y se va a vender flores a los desconocidos. El intenta besarla y ella le da una bofetada, aunque más tarde, en la cena, ella se disculpará por haberse comportado de forma tan desconfiada con él. El hombre que salió a la calle a respirar el aire beneficioso, aún con la mejilla caliente, la agarra por las piernas y la tira al río. ¿¡cómo?!, espera, espera, espera,¡ no puedes tirarla al río ¡ , tú aún no lo sabes, pero ella se disculpa más tarde. Aunque… si es así como quieres que sea, a mí me parece bien. Aunque el río era poco caudaloso y apenas entrañaba ningún peligro, ella cae mal….y muere. Sí, tu amor se muere. El hombre, al ver a la florista difunta flotar en el río, se tira de cabeza detrás de ella. Pero, no puedes tirarte, eres el protagonista y, créeme, no vas a morir. No se sabe muy bien cómo, pero él SE SALVA y arrastra el cuerpo de la muchacha hasta la orilla. La zarandea y después la abraza. Se da cuenta de que no hay nada que pueda hacer. Se da cuenta. Se levanta. Lo sabe todo. Llora. Se va.
¡Oye!..., ¡¿ A qué esperas?!. Puedes irte. ¡Por dios, no te quedes ahí de pié llorando como un tonto! . ¡Que te vayas te digo!. Lo has tenido todo. Nada te ha faltado. ¿ Qué pasa?, ¿ crees que te mereces otro final ?. Ya sé, piensas que otro te habría dado mejor vida, que hubiera profundizado más en ti, en tu carácter de hombre profundo, en tus sentimientos y tus necesidades. Tú, tú, tú. Pero, ¡entérate bien!, soy yo la que tiene la cabeza llena de pájaros, soy yo la que quería contar la historia del hombre que sale a la calle a respirar el aire beneficioso. Y tú, lo has estropeado todo con tus caprichos. Hazme caso, Intentémoslo de nuevo, tienes que comportarte: La zarandea y después la abraza. Se da cuenta de que no hay nada que pueda hacer. Se da cuenta. Lo sabe todo. Llora. Se va. A mitad de camino se detiene. No, no hagas eso, hazme el favor de retomar la escena y terminarla. No te hagas el lastimero porque no te va a funcionar y no tengo ninguna prisa.( diez minutos más tarde) :
Se da cuenta de que no hay nada que pueda hacer.
Se da cuenta.
Lo sabe todo.
Llora.
Saca un billete mojado de su bolsillo.
Se va.
Sonríe.
Gracias.
LAS DESVENTURAS DE DOS PERSONAJES SIN NOMBRE ALGUNO.
POEMA I
-Ya no recuerdo muy bien el itinerario, pero creo que deberíamos seguir por aquí.
-Está bien.
-Estás muy callada desde hace dos días. Espero que no sigas molesta por aquello que te dije.
-No.
-¡Oh, venga!
-¿ Seguro que por aquí vamos bien?.
-Sí, seguro. Ya estamos en camino.¿ De verdad que no estás enfadada?. ¿ No quieres que hablemos?.
-No.
-Eres una testaruda. Te aseguro que eres la persona más testaruda a la que he tenido que acompañar. A mi no me importaría volver a sacar el tema. Aclarar las cosas. Al fin y al cabo a mi me da igual. Hago mi trabajo y punto, ¿ sabes?. Te recojo en un sitio, te llevo a otro y, después, desaparezco. Mi conciencia está muy tranquila.
-Estupendo.
-Me desesperas. Te juro que me desesperas. Mira, si no nos lo ponemos fácil éste viaje puede hacerse muy, pero que muy largo.
-Oye, creo que es la segunda vez que pasamos por delante de esa casa en ruinas.
-No, te equivocas. Es imposible. Sólo lo dices porque estás ofendida, porque sigues ofendida conmigo por lo que te dije y quieres irritarme, pero no lo vas a conseguir. Ya me has dejado muy claro que contigo debo limitarme a hacer mi trabajo, y eso es lo que hago. Tú deja de comportarte como una chiquilla, y yo te llevaré a tu destino sana y salva.
-Bien.
POEMA II
-¿ Sigues en las mismas?.
-No sé a qué te refieres.
-Venga, paremos aquí mismo para pasar la noche. Prepararemos algo para cenar. Con suerte y si apuramos el paso, mañana cerca del mediodía habremos llegado. Lo cierto es, que éste silencio tan incómodo en realidad ha sido muy práctico. Creo que gracias a él estamos recorriendo el camino en un tiempo récord. me estoy planteando seriamente no volver a hablar con ninguno de mis acompañantes; de esta forma me ahorraré situaciones incómodas y llegaremos antes. Doble beneficio, sin duda.
-No encuentro la lata de leche condensada.
-¡¿ Cómo?!.
-Que no encuentro la dichosa lata.
-¡Magnífico!... y a la cama sin cenar. Mira bien dentro de la maleta. Estaba en el fondo.
-No está.
-No puede ser. Esta mañana estaba ahí, Yo mismo la puse debajo de unos cuantos trastos viejos que no sé por qué te empeñas en arrastrar.
-¡ Bueno, pues ya no está!. ¡Entendido!. ¡Ya no está!. ¡Míralo tú mismo y déjame tranquila!.
-No me grites. Si me gritas…¡ Dios mío, si me gritas te dejo aquí tirada y me largo!, ¿ me oyes?.¡ Aquí mismo!. Eres peor que un dolor de estómago. No veo el momento de entregarte y dar media vuelta.
-No está…
-Está bien, mira, haremos esto: encenderé el fuego lo mantendré encendido durante un par de horas, hasta que entremos en calor. Tú vete a dormir. mañana saldremos antes. Veremos si de camino encontramos algo para comer y, si no, terminaremos este maldito viaje con el estómago vacío.
-…
-Eso es lo que vamos a hacer.
POEMA III
-¿ Has dormido bien?.
-No, la verdad es que no. Seguí buscando la dichosa lata como un idiota. Tenía la sensación de que si seguía rebuscando entre las cosas de la maleta el tiempo suficiente, en algún momento aparecería entre mis manos. ¡ Qué imbécil!.
-Lo siento.
-Ahora no te preocupes por eso. Debemos ponernos en marcha. Tengo ganas de acabar con todo esto y, créeme, me disgusta que tengamos que hacerlo de forma tan catastrófica, pero, por suerte, esta aventura ya llega a su fin.
-De verdad que lo siento.
-Venga, vamos…ya está. Pronto acabará todo. Deberías estar contenta. Dentro de poco te librarás de mí. Si o fuera tú saltaría de la mismísima alegría. ¿ No tienes ganas de cantar y bailar?.
-No.
-Escucha. Es normal que te enfadaras conmigo. Te dije cosas terribles. Desde luego que no soy ningún santo. Estás en tu derecho de retirarme la palabra si eso te hace sentir mejor, porque sinceramente, no sé si yo hubiera tolerado que alguien me hiciera semejantes valoraciones, así que, te comprendo, te comprendo…
-…
-Es sólo que…cuando dijiste que querías regresar…me cabreé, ¿lo entiendes?, hiciste que me cabreara mucho, porque más de uno desearía estar en tu lugar, ¿sabes?...
-…
-Sé muy bien lo que me digo. He acompañado a todo tipo de personas, y todos y cada uno de ellos, sin excepción, desde el momento en que los recogí y hasta que les llevé a su destino, no hacían más que pensar y hablar del día en el que al fin llegarían allí. Todos y cada uno de ellos planeaban y ordenaban en sus cabezas todo lo que estaba por sucederles. Hablaban de esto y de aquello, y decían….sí, decían: “ Lo primero que haré al llegar será”, y terminaban la frase con cualquier idea que tres horas después ya no les parecía bien. Se pasaban el viaje entero así. Haciendo cábalas.
-…
-Me contagiaban de sus futuros. A mí, que paso los días encerrado en este trayecto. Me contagiaban. Y sé todo lo que hicieron y no hicieron con sus vidas, porque yo conocía todos sus proyectos, y aunque nunca llegué a saber cuál de todas sus aspiraciones fue finalmente la elegida, me contagiaban de tal forma, que yo también acababa pensando en todas las posibilidades que tendrían; como si también yo formara parte de ellas, pero todo como un juego, no te vayas a pensar…
-…
-Por eso, cuando me dijiste que querías regresar, después de tanto tiempo de viaje, pensé: acaso ella no ha hecho sus cábalas. Y sencillamente, me enfurecí. Me enfurecí al pensar en ti y en tu cabeza hueca de sueños.
-Deberíamos recoger las cosas. Creo que al final llegaremos pasado el mediodía.
POEMA IV
-¿ Lo tienes todo?.
-Sí.
-…
-¡No!, espera. Se me olvidaba la linterna. Tengo que guardarla en la maleta.
-Vamos… tienes que apresurarte.
-…ya voy…
-Señor…no llegaremos nunca…
-…
-…
-Está aquí
-¿Qué?
-¡La lata está aquí!.
-¡¿ Qué?!.
-La lata.
-¡¿ Ahora ha aparecido?!.
-No sé.
-¡Cómo que no sabes!. Ha aparecido o no ha aparecido. ¡ Está o no está!.
-Sí, está.
-¿ Y dónde se había metido la muy hija de puta?.
-Está debajo de mis trastos viejos. Justo donde la dejaste.
POEMA V
-Ya puedo verlo a lo lejos. Estamos llegando. Prácticamente ya estamos.
-…
-Cuando llegues cambiarás de opinión. Ya lo verás.
-¿ Y tú cómo lo sabes?. ¿ Acaso has estado allí?.
-No. Pero sé cómo funcionan las cosas a este lado y eso es suficiente. Todo será novedoso para ti a partir de ahora, ¿ no te das cuenta?. Todo.
-…
-Si yo fuera tú…¡ Dios mío, si yo fuera tú!.
-…
-Pagaría lo que fuera con tal de poder experimentar lo que tú experimentas ahora.. Llegar al final. De un camino, me refiero, donde te esperan tantos otros. ¡ tantos!. Y salir de aquí. ¡ Salir de aquí!.
-…
-Tampoco es que yo pueda quejarme, entiéndeme. Sobrevivo con facilidad. Tengo todo lo que cualquiera pueda necesitar, incluso desear, pero me es inevitable sentir cierta envidia cada vez que acompaño a alguien…
-No te entiendo.
-Es sencillo. Hacen sus caminos con una expresión extraña en la cara, absolutamente nueva, como de haber encontrado una certeza innegable que nadie les podrá discutir jamás, sea del tipo que sea.
-…
-Sin duda alguna, tú eres a la que más he envidiado hasta hoy.
-…
-Y es porque aún no te has dado cuenta, aún no lo sabes, pero lo harás.
-...
-Cualquier día, cuando te levantes y te ates los zapatos, cuando abras el buzón o calientes un plato de sopa, lo entenderás, y entonces tu cabeza no podrá parar. Sabrás lo que es el júbilo. Medirás tus posibilidades y ninguna expectativa estará lo suficientemente lejos como para que no puedas alcanzarla, llegar hasta ella y obligarla a que se quede contigo. Tu expresión también cambiará. La certeza que ahora te parece tan extraña invadirá hasta el último de tus pensamientos. Por eso te envidio. Porque aún no sabes que todo esto está a punto de sucederte y, cuando lo haga, te acordarás de mí y de este viaje insufrible y ya no tendrás ninguna duda de que HAS HECHO LO CORRECTO.
-…
-Es emocionante, ¿ verdad?.
-Ya.
POEMA VI
-Oye.
-Dime.
-¿Puedo hacerte una pregunta?.
-Sí.
-¿ Qué es lo primero que harás al llegar?.
-Recuperar fuerzas…
-Ya, me lo imagino…
-…y volver.
No abandonen el 2007 sin ver esta película.

SENCILLEZ, INTELIGENCIA Y MUCHO SENTIDO DEL HUMOR.
No teman, no haré un análisis crítico. Es aburrido. Pero compraré la obra de teatro y, entonces, sí lo haré.

