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QueSiQuieresArrozCatalina

...y fin.

Acabo de terminar mi fatigosa época de éxamenes en este justo momento y he descubierto dos cosas que antes sólo intuía como razonables y que ahora, sin embargo, puedo constatar:

1- Cuando algo me interesa soy capaz de esforzarme de manera ilimitada.

2-Existen muy pocas cosas que realmente me interesen.

No tengo nada más que decir. Bueno, sí, sólo una cosa más: Quiero dormiiiiiiiirrrrr!!!!

Estudio hacia el entendimiento con uno mismo

 

 

                  Estoy en el instante en que no me aferro más a la

                    vida, pero llevo conmigo todos los apetitos y las

                    insistentes titilaciones del ser.No tengo más que una

                    ocupación: volverme a hacer.

                                                               (Antonin Artaud)

 

 

 

 

 

No estás muerto. Mírame a los ojos el tiempo necesario. ¿Entiendes mi sonrisa?. Yo soy triste. La farsa me reclama. Dentro de mi baúl me siento invulnerable. Me preocupa. No hacen más que llegar noticias secas desde vuestras manos. Sufro. La bondad es insignificante. Yo sola no puedo arrancarle los ojos al mundo. Todos los minutos existen. Me arrepiento. No sé hacerlo mejor. Ni vosotros. Esta ecuación es demasiado aburrida. Ya no escribo telegramas. Las emociones se deslizan garganta abajo. Me gustaría tener las piernas de una corista antigua. Mi estupidez no me sorprende. El miedo acelera la tormenta. Quiero el pensamiento doloroso. Quiero la crueldad de la vida y su esperanza. Deja que me calle de una vez por todas. Hoy tampoco has venido a buscarme.

 

 

La cura egoísta.

Acabé por fusilar aquel antiguo dolor de cabeza.

Sólo tenía que escribirlo:

Todos queremos el silencio.

 

Un mal día para dejar de fumar.

 

 

 

 

Yo odio a los grandes sabios del mundo

odio su paciencia,

sus pizarras y sus tizas.

 

Odio nuestros estómagos opulentos

y su quietud.

 

Odio la espera incomprensible

y las notas arrogantes

de la música que no entiendo.

 

Odio tu sonrisa.

Odio tu tolerancia.

Odio tu valor.

 

 

 

 

Yo no he podido dejar de fumar hoy

porque el polvo que deja la lluvia

al despegarse del suelo

no se ha dado cuenta todavía

de lo costoso que es

atreverse a soñar lo suficiente,

lo necesario,

como para no tenerle miedo

a la realidad.

 

 

 

 

PARED.

 

 

 

Adornos colgados del retrovisor.

 

Dejen a la música temblar.

 

Mantén a tu cordura entretenida.

 

La muerte se antepone a los adjetivos.

 

He perdido el autobús.

 

Sed. Sed. Sed.

 

Alguien ha girado una llave.

 

No lo entenderás.

 

Los caballeros quieren irse a dormir.

 

Tu nariz es igual de cínica que tú.

 

Nunca la sacarán a bailar.

 

La felicidad no quiere conocerte.

 

La felicidad soy yo.

 

Tú silencio es la alegría.

 

   

Ha venido la fiebre

 

a tomar el té

 

y tus ojos desconfiados

 

se han reído de mí.

 

MANTENGAN SUS MÓVILES APAGADOS

 

 

  

Pero siempre ocurre igual. Siempre. Justo cuando estás en mitad de la oscuridad y con la tele encendida. Quizás el silencio imaginario sea lo más molesto, como un corcho que nunca acaba de querer salir. Es una sombra densa, mórbida, la que avanza por el pasillo y, de nuevo, clava su estandarte frente a tus ojos esperando a que firmes la rendición .Y es entonces cuando sabes que otra ves estás con el codo metido en mitad de la mancha de grasa, porque  nunca te das cuenta, y es normal. Es curioso que siempre suceda así. Una sensación que se agrieta, que se despereza entre costilla y costilla, te obliga a descalzarte y a palpar tu propio cuerpo como si fuese un lugar desconocido, ajeno, un periódico doblado y con las páginas apretadas dentro de cualquier otro buzón. Y aquí llega de nuevo, porque siempre lo hace, siempre, el primer impulso de lucha que sabes que te hará perder: ,mi cocina es una desastre, mis pensamientos son un desastre; la gotera indivisible que se empeña en castigarme y horadar a dentelladas el fondo de un cubo de luz. También el cansancio es siempre igual, también el tiempo se siente fatigado y se muere de pena sentado junto a ti. Algún día seremos nosotros los que vayamos a visitar a nuestros fantasmas, con una cesta de mimbre llena de cervezas y pasteles y no al revés. Pero de momento nos mantendremos en mitad de la oscuridad, esquivando el estandarte y mirando con avidez cómo se proyecta sobre nosotros la luz que sale disparada desde el televisor; la veremos abrirse paso en la distancia mientras nos preguntamos si no habría una forma mejor de que todo esto ocurriera, porque es realmente curioso que siempre suceda así. Realmente lo es.

 

ENJUAGUE BUCAL

 

 

Háganme caso, la vida se hace todo lo larga que puede. Enjuagarse vigorosamente con la dosis del tapón durante al menos 30 segundos. NO INGERIR- dice en el envase-. A mi ya me pica la carne de la boca. El tiempo recomendado no es suficiente para pensar apenas nada: vístete deprisa, píntate los labios, busca algún paraguas… Llaman de nuevo a la puerta los pensamientos sumergidos. Walk in the hole ( que diría cualquier entendido en la materia) pero yo no sé inglés, ni escribirlo. Llegados a este punto es importante que no pierdan detalle, se lo ruego, háganme caso. Lo difícil no es resolver la ecuación diaria “cáete+levántate=llegarás a mañana”, porque la psicología barata, aunque fuera regalada, ya sería cara; tampoco entrañan mayor dificultad las pérdidas, los abandonos, decepciones, desengaños, frustraciones y leyendas. Lo difícil, lo realmente difícil, es arrastrarlo todo en el diario viaje cotidiano. Deben creerme cuando les digo que lo difícil es prepararse la cena, la problemática que trae la cesta de la ropa cuando ya no cabe más, que abrir la nevera siempre suponga un error de cálculo, la aventura de atarse los cordones que te hace pensar en el velcro confortable. Sería más sencillo ponerle puertas al campo que encontrar el mando de la tele.¿ Qué se hace con el aceite sucio?. ¿Por qué razón son tan frágiles los carros de la compra?. ¿Tanto cuesta tirar los calendarios atrasados?. Mantener intacta con el paso de los años tu camiseta favorita es casi imposible, lo sé. Las grandes odiseas como quitar el polvo, esperar la cola, rellenar los mecheros gastados, acordarse de las fechas señaladas, reciclar, coser los desperfectos, encender el calentador o sacarle punta a un lápiz son la parte más difícil de la vida. Las grandes odiseas cotidianas como conseguir quitarse el sabor del enjuague bucal después de que haya pasado media hora y de fumarte al menos dos cigarrillos, son las que consiguen que  la derrota inminente se convierta en certeza. Pero en este caso, creo que la culpa debe ser del fabricante, porque estoy casi segura de que la dosis recomendada es excesiva.

 

LAS DESVENTURAS DE DOS PERSONAJES SIN NOMBRE ALGUNO.

POEMA  I

   

-Ya no recuerdo muy bien el itinerario, pero creo que deberíamos seguir por aquí.

  

-Está bien.

  

-Estás muy callada desde hace dos días. Espero que no sigas molesta por aquello que te dije.

  

-No.

  

-¡Oh, venga!

  

-¿ Seguro que por aquí vamos bien?.

  

-Sí, seguro. Ya estamos en camino.¿ De verdad que no estás enfadada?. ¿ No quieres que hablemos?.

  

-No.

  

-Eres una testaruda. Te aseguro que eres la persona más testaruda a la que he tenido que acompañar. A mi no me importaría volver a sacar el tema. Aclarar las cosas. Al fin y al cabo a mi me da igual. Hago mi trabajo y punto, ¿ sabes?. Te recojo en un sitio, te llevo a otro y, después, desaparezco. Mi conciencia está muy tranquila.

  

-Estupendo.

  

-Me desesperas. Te juro que me desesperas. Mira, si no nos lo ponemos fácil éste viaje puede hacerse muy, pero que muy largo.

  

-Oye, creo que es la segunda vez que pasamos por delante de esa casa en ruinas.

 

-No, te equivocas. Es imposible. Sólo lo dices porque estás ofendida, porque sigues ofendida conmigo por lo que te dije y quieres irritarme, pero no lo vas a conseguir. Ya me has dejado muy claro que contigo debo limitarme a hacer mi trabajo, y eso es lo que hago. Tú deja de comportarte como una chiquilla, y yo te llevaré a tu destino sana y salva.

  

-Bien.

    

POEMA  II

   

-¿ Sigues en las mismas?.

  

-No sé a qué te refieres.

  

-Venga, paremos aquí mismo para pasar la noche. Prepararemos algo para cenar. Con suerte y si apuramos el paso, mañana cerca del mediodía habremos llegado. Lo cierto es, que éste silencio tan incómodo en realidad ha sido muy práctico. Creo que gracias a él estamos recorriendo el camino en un tiempo récord. me estoy planteando seriamente no volver a hablar con ninguno de mis acompañantes; de esta forma me ahorraré situaciones incómodas y llegaremos antes. Doble beneficio, sin duda.

  

-No encuentro la lata de leche condensada.

  

-¡¿ Cómo?!.

  

-Que no encuentro la dichosa lata.

  

-¡Magnífico!... y a la cama sin cenar. Mira bien dentro de la maleta. Estaba en el fondo.

  

-No está.

  

-No puede ser. Esta mañana estaba ahí, Yo mismo la puse debajo de unos cuantos trastos viejos que no sé por qué te empeñas en arrastrar.

  

-¡ Bueno, pues ya no está!. ¡Entendido!. ¡Ya no está!. ¡Míralo tú mismo y déjame tranquila!.

  

-No me grites. Si me gritas…¡ Dios mío, si me gritas te dejo aquí tirada y me largo!, ¿ me oyes?.¡ Aquí mismo!. Eres peor que un dolor de estómago. No veo el momento de entregarte y dar media vuelta.

  

-No está…

  

-Está bien, mira, haremos esto: encenderé el fuego  lo mantendré encendido durante un par de horas, hasta que entremos en calor. Tú vete a dormir. mañana saldremos antes. Veremos si de camino encontramos algo para comer y, si no, terminaremos este maldito viaje con el estómago vacío.

  

-…

  

-Eso es lo que vamos a hacer.

    

POEMA   III

    

-¿ Has dormido bien?.

  

-No, la verdad es que no. Seguí buscando la dichosa lata como un idiota. Tenía la sensación de que si seguía rebuscando entre las cosas de la maleta el tiempo suficiente, en algún momento aparecería entre mis manos. ¡ Qué imbécil!.

  

-Lo siento.

  

-Ahora no te preocupes por eso. Debemos ponernos en marcha. Tengo ganas de acabar con todo esto y, créeme, me disgusta que tengamos que hacerlo de esta manera, pero, por suerte, esta aventura ya llega a su fin.

  

-De verdad que lo siento.

  

-Venga, vamos…ya está. Pronto acabará todo. Deberías estar contenta. Dentro de poco te librarás de mí. Si yo fuera tú saltaría de la mismísima alegría. ¿ No tienes ganas de cantar y bailar?.

  

-No.

  

-Escucha. Es normal que te enfadaras conmigo. Te dije cosas terribles. Desde luego que no soy ningún santo. Estás en tu derecho de retirarme la palabra si eso te hace sentir mejor, porque sinceramente, no sé si yo hubiera tolerado que alguien me hiciera semejantes valoraciones, así que, te comprendo, te comprendo…

  

-…

  

-Es sólo que…cuando dijiste que querías regresar…me cabreé, ¿lo entiendes?, hiciste que me cabreara mucho, porque más de uno desearía estar en tu lugar, ¿sabes?...

  

-…

  

-Sé muy bien lo que me digo. He acompañado a todo tipo de personas, y todos y cada uno de ellos, sin excepción, desde el momento en que los recogí y hasta que les llevé a su destino, no hacían más que pensar y hablar del día en el que al fin llegarían allí. Todos y cada uno de ellos planeaban y ordenaban en sus cabezas todo lo que estaba por sucederles. Hablaban de esto y de aquello, y decían….sí, decían: “ Lo primero que haré al llegar será”, y terminaban la frase con cualquier idea que tres horas después ya no les parecía bien. Se pasaban el viaje entero así. Haciendo cábalas.

  

-…

  

-Me contagiaban de sus futuros. A mí, que paso los días encerrado en este trayecto. Me contagiaban. Y sé todo lo que hicieron y no hicieron con sus vidas, porque yo conocía todos sus proyectos, y aunque nunca llegué a saber cuál de todas sus aspiraciones fue finalmente la elegida, me contagiaban de tal forma, que yo también acababa pensando en todas las posibilidades que tendrían; como si también yo formara parte de ellas, pero todo como un juego, no te vayas a pensar…

  

-…

  

-Por eso, cuando me dijiste que querías regresar, después de tanto tiempo de viaje, pensé: acaso ella no ha hecho sus cábalas. Y sencillamente, me enfurecí. Me enfurecí al pensar en ti y en tu cabeza hueca de sueños.

  

-Deberíamos recoger las cosas. Creo que al final llegaremos pasado el mediodía.

    

POEMA   IV

    

-¿ Lo tienes todo?.

  

-Sí.

  

-…

  

-¡No!, espera. Se me olvidaba la linterna. Tengo que guardarla en la maleta.

  

-Vamos… tienes que darte prisa.

  

-…ya voy…

  

-Señor…no llegaremos nunca…

  

-…

  

-…

  

-Está aquí

  

-¿Qué?

  

-¡La lata está aquí!.

  

-¡¿ Qué?!.

  

-La lata.

  

-¡¿ Ahora ha aparecido?!.

  

-No sé.

  

-¡Cómo que no sabes!. Ha aparecido o no ha aparecido. ¡ Está o no está!.

  

-Sí, está.

  

-¿ Y dónde se había metido la muy hija de puta?.

  

-Está debajo de mis trastos viejos. Justo donde la dejaste.

    

POEMA V

    

-Ya puedo verlo a lo lejos. Estamos llegando. Prácticamente ya estamos.

  

-…

  

-Cuando llegues cambiarás de opinión. Ya lo verás.

  

-¿ Y tú cómo lo sabes?. ¿ Acaso has estado allí?.

  

-No. Pero sé cómo funcionan las cosas a este lado y eso es suficiente. Todo será novedoso para ti a partir de ahora, ¿ no te das cuenta?. Todo.

  

-…

  

-Si yo fuera tú…¡ Dios mío, si yo fuera tú!.

  

-…

  

-Pagaría lo que fuera con tal de poder experimentar lo que tú experimentas ahora.. Llegar al final. De un camino, me refiero, donde te esperan tantos otros. ¡ tantos!. Y salir de aquí. ¡ Salir de aquí!.

  

-…

  

-Tampoco es que yo pueda quejarme, entiéndeme. Sobrevivo con facilidad. Tengo todo lo que cualquiera pueda necesitar, incluso desear, pero me es inevitable sentir cierta envidia cada vez que acompaño a alguien…

  

-No te entiendo.

  

-Es sencillo. Hacen sus caminos con una expresión extraña en la cara, absolutamente nueva, como de haber encontrado una certeza innegable que nadie les podrá discutir jamás, sea del tipo que sea.

  

-…

  

-Sin duda alguna, tú eres a la que más he envidiado hasta hoy.

  

-…

  

-Y es porque aún no te has dado cuenta, aún no lo sabes, pero lo harás.

 

-...

  

-Cualquier día, cuando te levantes y te ates los zapatos, cuando abras el buzón o calientes un plato de sopa, lo entenderás, y entonces tu cabeza no podrá parar. Medirás tus posibilidades y ninguna expectativa estará lo suficientemente lejos como para que no puedas alcanzarla, llegar hasta ella y obligarla a que se quede contigo. Tu expresión también cambiará. La certeza que ahora te parece tan extraña invadirá hasta el último de tus pensamientos. Por eso te envidio. Porque aún no sabes que todo esto está a punto de sucederte y, cuando lo haga, te acordarás de mí y de este viaje insufrible y ya no tendrás ninguna duda de que HAS HECHO LO CORRECTO.

  

-…

  

-Es emocionante, ¿ verdad?.

  

-Ya.

    

POEMA VI

   

-Oye.

  

-Dime.

  

-¿Puedo hacerte una pregunta?.

  

-Sí.

  

-¿ Qué es lo primero que harás al llegar?.

  

-Recuperar fuerzas…

  

-Ya, me lo imagino…

  

-…y volver.

 

No me di cuenta de que todos habían muerto

 

 

...parecía natural que aquel río de voces

se consumiera en el fondo de la caverna.

 

No le dí importancia.

 

Han pasado varios días. Ahora siento hambre.

Nunca tuve paciencia para encender un fuego.

Las llamas ascienden al ritmo que asciende una conversación -supongo-.

No hay nada que cocinar.

 

Sus cuerpos desnudos parecen una declaración artística,

un manifiesto.

Algunos, aún aprietan con sus manos la tierra caliente.

Sufrieron y murieron como idiotas.

 

Ya no siento ese calambre vacío en el estómago.

No todos fueron capaces de cerrar sus ojos huérfanos de madre.

Tienen los pies hinchados como la luna.

Yo tampoco saldré de aquí.

 

Recursos humanos

 

 

 

Me alegro tanto de haberte visto,

 

de haber organizado esta mirada sucesiva,

 

que ya apenas recuerdo cuando tocábamos a los timbres.

 

Me importa tanto tu desprecio,

 

tu espalda de plumas,

 

que soy capaz de coser

 

con las nubes que sobran

 

el eco-lápiz que dejan tus manos a mis oídos.

 

Me falta tanta euforia en tus rodillas,

 

que esta magia inversa

 

no me es útil para solucionar tus huesos.

 

Me zarandea tu conciencia.

 

Me derriba el aliento de un ángel enfermo.

 

Me lamento de tu  expresión sufridora.

 

Mi lamento se hace visible:

 

ante las ventanas abiertas

 

se desnuda

 

exhibiendo sus vértices.

 


 

Me ahogo en los instantes de encontrarte la pena y,

 

aún así,

 

me alegro tanto de haberte visto

 

que doy en ofrenda

 

mi esperanza devastada

 

a tu imagen magnífica.

 

Ratas, ratones y vivencias en general

 

 

 

Han aparecido nuevas grietas en la pared,

 

nuevos espacios

 

llenos de abanicos,

 

de sombrillas,

 

tarteras para la merienda

 

y sombreros de postín.

   

Bajo la alfombra he descubierto

 

un enjambre de abejas asesinas,

 

la silueta de un cadáver resignado

 

y un revólver del siglo XIX

 

bostezando sobre un charco de miel.

   

A este lado del espacio y del tiempo

 

no existe una sola mirada común.

   

Aquí

 

sólo

 

yo

 

y mi bandera desdibujada.

 

   

AQUÍ,

 

tu visita sorprendente

 

se ha vuelto necesidad.

  

 

Play that funky music white boy !!

 

 

 

El cielo se hizo costumbre.

 

 

   

He sido egoísta,

 

tanto,

 

que ahora sólo merezco

 

que hasta el último de los poemas

que algún día he conocido

se olviden de mi.

 

DALE LA RAZÓN AL MUNDO

DALE LA RAZÓN AL MUNDO

 

 

 

 

y tendrás la ficticia pero gratificante sensación de haber resuelto un problema, seguramente, el mayor de todos. El autobús que todos despiden con la mano es el tuyo. ¿Aún sigues sin saber hacerle el nudo el lazo?. (Siempre hay alguien, siempre hay alguien). Mejor que sea corredizo. ¿Has vuelto a perder la compostura?. (Se devoran unos a otros, no se miran, pero lo hacen). Mejor respira hondo, le podría suceder a cualquiera. ¿ Otra vez lo has roto, otra vez, has sido capaz de romperlo?. ( Incluso el que diagnostica es diagnosticado). Bien, no serás capaz de unirlo; ráscate el bolsillo: compra de nuevo. ¿Has deseado atar a la soledad a tus tobillos?. (No morirán del todo, no saben hacerlo sin permiso). Eres un necio, ella es una capa blanca, no oscura, ¿me oyes?, no sabrás retenerla porque en realidad no la deseas.¿Quieres reir?. (Se suceden unos a otros y no hay forma de detener sus alaridos). Lógicamente, te odiarán; lógicamente. ¿Has participado?. (Detrás de mí no hay nadie, sólo silencio). Querrás abandonar. ¿ En alguna ocasión, al formularte cualquiera de estas preguntas no has sabido qué contestar ?. (Humo y compañía). Dale la razón al mundo.

 

 

ESDRÚJULO

 

 

 

Caerán las avenidas

con todos sus enseres

y sus métodos,

y cuando extiendan sobre tu fachada

un telón inútil

apretado de ira melancólica

habremos avanzado lo suficiente

como para que el punto de partida

y el de llegada

guarden de nuestros cuerpos

la misma distancia sátira.

 

Aún así,

yo no me arrepiento

de estar aquí de pié,

porque si lo piensas un instante,

éste,

no deja de ser

otro pensamiento más

encerrado en lo no-lúcido.

 

Como el que fue a tirarse un pedo y, sin querer, se cagó encima.

 

 

He hablado con los dioses.

 

El más bajito de todos

me dio la hora:

“ las tres menos cuarto ”

- me dice, (me dijo) -;

entonces,

no tengo por qué preocuparme;

y no lo hice

hasta el momento en el que

el más alto de todos

devoró mis zapatos nuevos:

“ son brillantes como peces

y saben a plata quemada”

- me dice, (me dijo) -;

entonces,

no tengo por qué preocuparme;

y no lo hice

hasta el momento en el que

el más sabio de todos

agarró mis manos pequeñas:

“ no saben sobrevivir,

no aguantarán hasta mañana”

- me dice, (me dijo)- .

 

Entonces,

 

no tengo por qué preocuparme,

 

y no lo hice.

 

Me encontrarás sin mi

Ya,

no quiero que regreses.

Ni tú

ni tu hilera estrecha

de humo antiguo.

  

Puedes ahorrarte ese pedazo de suela

que piensas que merece ser gastado,

de igual modo,

guarda para ti

las horas de viaje que crees

que le pertenecen

a mi memoria.

  

Ni un paso más

-te digo-

y retrocede ahora

al lugar seguro

donde aún quiera

recordarte.

Cuando me rasco la oreja izquierda,me pica la derecha.

Cuando me rasco la oreja izquierda,me pica la derecha.

 

 

 

Sólo se oye una canción. Sólo una. Al cerrar la puerta siempre parece que alguien se quedó fuera, que no supo apresurarse; seguramente, no sabe saltar vallas y no entiende de cerrojos. Sólo se oye una canción. Sólo una. ¿Habéis tendido la ropa?, ¿dado de comer al perro?; ¿o guardáis a un animal salvaje dentro de una jaula de oro?. No queremos admitirlo, pero sólo se oye una canción. Sólo una. Nos parecen insuficientes las escaleras a bajar, defectuosas; quizás se deba a que intentamos subirlas. No lo sé, ya no me acuerdo de cuál fue el último minuto que pasé sentada sobre una alfombra de clavos; ¿acaso conseguí despegarme de ella?, no lo sé, ya no me acuerdo. Sólo se oye una canción. Sólo una. Ya no hay valor para unir de nuevo las aguas. Los pájaros se quejan de las alturas. Desde tierra firme los dispararemos a todos, nos iremos a casa satisfechos. Sólo se oye una canción. Sólo una. Una  vez encontrada la melodía perfecta, ya no hacen falta los ascensores, los mandaremos de vuelta a las fábricas; y lo mismo haremos con las máquinas de coser y con los altavoces aquellos que alguien trajo y están tan nuevos, ya no nos hacen falta, porque sólo se oye una canción. Sólo una. Saldremos a la calle vestidos de gala.

 

Yo sólo escucho una canción, sólo una, pero no es capaz de multiplicarse en el tiempo.  

  

MAR DE MEMORIA

He rescatao del abono transportes un poema que escribí hace ni se sabe, y aquí se lo dejo en prenda mientras encuentro tiempo pa´escribir un cuentito que me ronda la cabeza.Si no les gusta pues seguiremos el protocolo de siempre....se aguantan!!!:

 

Yo te conozco.

Abrigaste tu carne

debajo de mi lengua,

viniste conmigo

a los confines del mundo

y abrimos tumbas

y cerramos tratos

esperando un comienzo.

 

 

Te he visto,

y te vigilo desnuda

entre las bocas nuevas.

Escondo mi estrategia,

mantengo mis mentiras

y trazo mi plan de cilindro

de órbita

y redención.

 

 

Pero no me apetece, 

por eso te persigo:

para arrastrarte

a mi sangre

oscura

donde esta muerte obstinada,

espero, 

se digne,

a traer algún silencio.




FRÁGIL

FRÁGIL

                                                     

 

(...)he pasao la noche mirando al techo haciendo censo de gotelé(...)

                                           "La cabra mecánica"

 

 

No va a parar.

No lo hará

a menos que incluya

en mi lista para

los Tres Reyes de Oriente

unas alas nuevas

que vayan a motor.

 

Aplico retales,

reparo los desperfectos

y doy las puntadas a conciencia,

pero no es suficiente;

necesito un resorte,

un viento del este

o una justa abdicación.

 

Entiendo.

Nadie llegará de Oriente,

no habrá resorte

ni viento,

ni justa abdicación;

pero,

si alguien pudiera

explicarme algunas cosas,

echar las cuentas que a mi no me

cuadran,

resolverme

o rescatarme de la tierra hambrienta,

yo,

lo sabría agradecer;

a fin de cuentas,

sólo se trata de una operación rápida,

esa protección instantánea

tan difícil de conseguir.

No es que esté pidiendo

una lluvia de diamantes

en cascada,

una parcela para un duplex

en la luna

o un transatlántico seminuevo,

nada de eso me sirve.

Sólo una mano despierta,

dos brazos dispuestos al fracaso

o unos ojos brillantes que,

aunque tiendan al sueño fácil

se presten para echarle un vistazo

de vez en cuando

a mi debilidad.

 

 

ROJO IMPAR

                                          

                                       (...) Soy mi respiración entrecortada,

                                              el placer de saberme aquí, yo, ahora,

                                              un bulto únicamente, yo, aquí,

                                              vacío, el calor que se derrama,

                                              y todos los que he sido y no comprendo

                                              desde hoy, la ridícula pasión

                                              de lo lejano. Yo. No hay más. Acepto.

 

                             ( Vicente gallego, "La luz, de otra manera", 1986 )

Si me pongo a escribir y no soy capaz de diferenciar un folio en blanco de mi cafetera estropeada, puede ser que no les esté hablando mas que de un lugar común demasiadas veces transitado; sin embargo, defiendo su utilidad, (seguramente no didáctica), de realidad mil veces repetida y acostumbrada hasta la saciedad a sí misma.

 

Si no soy capaz de serme útil, no es porque me sienta desvencijada y rota; quizá todo lo contrario, con cierta pose entera y resabiada, practicando fórmulas simétricas de cómo llegar a la “Razón”  que se ocupe gratamente de atar cabos y sembrar límites. Son falsas premisas, lo sé, pero el placer de la seguridad errónea es el único testamento que dejará ésta “generación” que nos convoca a todos a caer en su trampa.

 

Si apuesto al rojo, impar, lo hago con la única finalidad de corregirme, de saber lanzarme a la pérdida incluso después de que el azar me susurre en voz muy baja que en esta ocasión es un numero par, negro, el que va a salir. Estoy dispuesta a dejarme caer de lleno en la equivocación más absoluta. A partir de allí, sabré esperar, paciente, el reencuentro con mi folio en blanco, mi fórmula y mi generación. Porque yo también me siento mi respiración entrecortada, el placer de saberme aquí, yo, ahora, un bulto únicamente, yo, aquí, vacía. Sé que no hay más. Lo acepto, y me basta.