SHUT DOWN
Hay que verlo venir.
Hay días que
Peor.
Sumamente los días.
Parece que no.
Que no me entiendo.
Aunque los días me absuelvan.
Parece que ahora ya sí.
Sólo hay que estar.
Sólo hay que estar solo
Y entonces los días...
Mejor.
Mejorará lo que todavía no sé.
Seguro.
O no. La verdad es que
No
Lo
Sé.
¿y tú?
Por poco que sepa.
Ya nunca será para menos.
Puedes reirte si quieres.
No hay forma humana de quitarle hierro a este asunto.
Estoy condenada a creer que arderá la vela
como las teclas que no funcionan, hasta el final;
y hay que apretar en contra de su voluntad.
Siempre hay que apretar.
Y lo haremos.
Hasta el final.
Ahora os introduzco en mi poema.
Utilizo la segunda persona
del plural.Para no sentirme tan sola.
Seguro que lo conprendéis.
y no me lo tendréis en cuenta,
porque esta es una condena épica
que nunca va a hacer historia.
¿Os lo podéis creer?
La historia me ha dado la espalda.
hasta el final y para siempre.
A las puertas
No es nada fácil proyectar la idea, la gran idea sobre el periódico de los
domingos.
Proyectarla sobre las sábanas que ya hay que cambiar,
sobre la toalla mojada.
Nunca se acaba de entrar en el reino de los ciegos
para ser uno más.
Yo cojo la realidad y la tapo con una manta eléctrica
para que no se desabrigue
mientras proyecto sobre una superficie rugosa
la oscuridad última e innecesaria.
Confío, confío, confío
y necesito que la razón, esta vez, esté de mi parte.
Sublime
Si hubiera sabido que tú vendrías a verme
habría sacado la mantelería nueva
en vez de recibirte en pijama.
Podría haber comprado un pollo asado
con patatas,
o una pizza cuatro quesos,
pero no tenía ni idea de tu visita.
Si lo hubiera sabido, habría más orden,
las ventanas estarían abiertas,
el baño, más limpio,
y me habría quitado el pijama,
incluso el gato tendría comida
porque se me ha olvidado,
te juro que se me ha olvidado y,
además, es que yo no sabía...
Ahora pensarás que soy un desastre
y te quedarás con las ganas de darme dos consejos.
Te abrirás paso hasta el sofá mientras te muerdes la lengua
pero no me dirás nada
por no parecer un impertinente.
Hablaremos de cine para romper el hielo
(aunque a ninguno de los dos nos gustó esa película).
Sacaremos punta a la vida de los demás,
veremos la tele
y, en mi favor, te serviré un café de hoy
mientras te agradezco en silencio
todo lo que no me has dicho.
Sólo por seguir
Cuando pasen muchos, muchos años;
un día que podría ser cualquiera,
encontraré
debajo de una baldosa que no parecía estar hueca
un par de doblones de oro.
Ese es todo el recuerdo que me quedará
cuando las avenidas se conviertan en ríos de nuevo:
Dos doblones de oro,
sucios.
No, sucios no, desgastados.
No, desgastados no, viejos.
Vendrán conmigo y no los cambiaré nunca.
Los guardaré en mi mano aunque ya no sean relucientes.
Ellos sabrán lo mucho que cuesta.
Los mostraré a todas las personas que, al fin, parezcan cofres.
Vivirán lo que yo viva: experiencia y tiempo.
Pasarán frío.
Perderán la batalla
y heredarán mi miedo a los naufragios,
pero no estarán solos.
Esto debéis saberlo.
No estaréis solos.
Nadie robará lo que no es suyo.
Nadie os llevará consigo.
No pasaréis otro frío.
No perderéis otra batalla
No heredaréis otros miedos.
Sabed que nada de esto sucederá,
no, mientras yo vigile.
Sorpréndeme tú
¡Qué agotador el tiempo lento!,
Aunque entiendo la codicia que hay en estas ganas,
y mi impulso.
Pero, ¿Qué más puedo hacer
si no esperar en el centro exacto de tus ojos?,
donde tú prometiste que alguien vendría a buscarme.
(...)Acaso alguien vendría, alguien vendría(...),
como en la "Barcarola" de Neruda.
Acaso alguien tendría el valor de soplar
en el centro exacto del océano:
levantar una ola que después
se hinque de rodillas dispuesta a humillarse.
Acaso los pájaros.
¿Acaso tus pulmones no tienen aire?.
Acaso sólo baste gritar.
¿Acaso sería suficiente un incendio?:
¡Qué inútil! :
¿Acaso una llama limpia podría hincharse en el fondo oscuro del agua
y abrirse paso hasta romper la superficie...?
Quizá no seamos capaces de juntar la furia suficiente
para conseguir que el tiempo llore sin consuelo
por todo lo que nos ha hecho.
Pero aquí,
en el centro exacto de tus ojos
yo sigo esperando que alguien venga
y eso que nunca me ha gustado Neruda.
CRUDA REALIDAD
De noche tenían prohibido encender sus cigarrillos porque la pequeña luz roja podía verse a kilómetros de distancia.
Cualquier hombre les mataría.
Cualquier hombre hubiera podido matarlos. ¿No es increíble?.
Ella me dijo que lo hiciera así.
-No les va a gustar.
-Lo sé, pero yo no tengo miedo, yo no tengo miedo, yo no tengo miedo porque pretendo lo extraordinario.
Cae una gota; ya sabes lo que tienes que hacer:
Gobernar los cimientos
hasta que se muera de
hambre
esta pena escuálida.
ÉRASE
Tenía tanto frío que no pude sobreponerme.
Un hilo estrecho
de agua brillante
se filtró entre mis articulaciones
hasta romperlas.
Ahora mi piel es azul.
Y todo por culpa del frío.
Por su gran culpa
mi estructura débil estalló
como una bolsa de confeti antes del cumpleaños.
