03/08/2008

Siempre novatos

 

Yo te lo prometo.

Yo te lo aseguro,

seremos siempre los ilusionados,

seremos siempre los soñadores,

mentiremos siempre,

robaremos sus sonrisas,

saquearemos las ciudades,

venderemos el placebo,

buscaremos un refugio

y saldremos por la noche

a hacer nuestras fechorías;

clavaremos nuestra bandera

en el centro de su locura.

 

Cuando llegue la mañana

ante sus ojos sin gloria

ondeará bajo el sol

nuestro negro estandarte:

 

PRINCIPIANTES EN TODO.

 

 

03/08/2008 20:13 Autor: quesiquieresarrozcatalina. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

01/08/2008

Este escrito, antes era más largo.

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Hay pensamientos, anhelos y reflexiones que no pueden expresarse con grandilocuencia. Se bastan por sí solos. A su lado, lo demás es insignificante. No sirven los artificios. Cuanto más exagerado, más insuficiente. Esto no quiere decir que esos pensamientos, anhelos y reflexiones sean complicados y complejos. Al revés: la sencillez es la dificultad, la traba, porque no puede interpretarse; porque se acerca peligrosamente a lo "absoluto". Podríamos desgranar una idea hasta el infinito, como si fuera un átomo, o dar vueltas y más vueltas a su alrededor dejando satélites luminosos en los lugares que consideremos oportunos, incluso llenar páginas y páginas con abstracciones y metáforas, pero todo esto únicamente serviría para alejarnos del planteamiento principal, de la premisa útil, del yunque que cae del cielo en busca de nuestras cabezas; de lo innombrable.

 

 

 

01/08/2008 18:04 Autor: quesiquieresarrozcatalina. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

29/07/2008

La historia de mi vida

 

 

< No lo sé >

 Respondo

< No lo sé >

 Te digo

< No lo sé >

... lo pienso

<  No lo sé >

 Me esperas

< No lo sé >

 Dos horas

< No lo sé >

 Tres días

< No lo sé >

 Me enfado

< ¡No lo sé! >

 Te grito

< No lo sé >

 No miento.

 

-¿Qué hago Cris?,

     -preguntas-.

24/07/2008

Me estoy poniendo muy pesada con este tema, ya lo sé.

 

 

No deben preocuparse.

No soy una persona negativa.

Al contrario.

 

 

Tengo la impresión (no la creencia), de que la felicidad no habita fuera de nosotros. Somos demasiado susceptibles hacia lo externo; cualquier cosa insignificante puede jodernos el día, sin embargo, para que algo nos lo alegre debe alcanzar la categoría de extraordinario, si no, no hay manera. Somos pretenciosos hasta el cansancio. Lo que nos rodea, lo tangible, no debería ser más que un catalizador que pusiera en marcha la verdadera maquinaria de la felicidad, que yo imagino como un centro neurálgico rodeado de vísceras y  entrañas; un revulsivo que cada uno debe aplicarse a sí mismo. No es un momento pasajero, ni siquiera es un momento; no es un estado de ánimo, no depende del tiempo y me niego a que lo haga de las circunstancias; no es azar, no es suerte, no es fortuna, porque los planetas deciden alinearse en otras direcciones; no es una persona, no soy yo, no eres tú ( lo siento); no se trata de encontrar, ni de buscar, ni siquiera de dejarse engrandecer por una euforia que, al final, siempre resulta ser más efímera de lo que nos gustaría; aunque éste último sentimiento, para mi gusto, es el que más se asemeja a la gratificante sensación de la felicidad. Porque eso sí que lo creo, es una sensación, que surge de una necesidad inexplicable y a la que, normalmente, precede una lucha. Intentaré explicarlo recurriendo a una metáfora bastante imbécil:

 

 

Estás sentado dentro de tu estómago. Hay una laguna de desperdicios y suciedad, y el hedor que desprende no es el mejor de los compañeros. Estás ahí, atrapado, como todos los días. La orilla dónde ahora existes es muy pequeña. El palpitar constante del lago y sus miasmas te comen terreno. Hay bultos oscuros y ángeles con la piel amoratada que se hunden y regresan a la superficie del cementerio gelatinoso siguiendo el ritmo de tu propia digestión. Reconoces algunos objetos, algunas caras. ¿Te encuentras bien?. Deberías abrir los ojos. En el centro mismo del estanque, entre el humo y el vapor que se ahogan dentro de este invernadero tan particular, tan humano, algo flota con insistencia. Una colchoneta de playa de color verde, indigerible, se lamenta en mitad de la turba. ¿Qué vas a hacer?. Sí, todas esas figuras que flotan y que te dan tanto miedo tocarán tu cuerpo en cuanto te sumerjas y, créeme, están deseando echarte la mano al cuello, empujarte al fondo vivo de tu organismo. Es cierto, en tu minúscula orilla no se está tan mal, uno acaba por acostumbrarse al olor. Si lo piensas bien, no hacen falta demasiadas cosas para vivir. Pero los que llegan... Los que llegan al nenúfar que flota sin ahogarse esperando por ellos, sienten el ALIVIO INMEDIATO. Incluso hay algunos, los más valientes, que consiguen abandonarse por completo a esa sensación, tanto, que se ponen en pie y golpean, con sus puños aún embarrados, a su propio corazón, atravesando con ansia la pared de tejidos que los separa de él. Hurgan con sus brazos en la superficie endeble, flaquean sobre sus piernas de alambre, maldicen sus pocas fuerzas, escupen, lloran y siguen amartillando el músculo inútil hasta hacerlo latir tan deprisa que se hacen gritar a sí mismos.

 

Creo que está bastante claro.

 

 

 

 

 

24/07/2008 21:39 Autor: quesiquieresarrozcatalina. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

21/07/2008

Que sí, que sí... críptico, críptico...

 

 

Sencillo. La energía quiere deshacerse de nosotros. Deseable. La llamada telefónica. Es grotesco. Piensas que la felicidad está ahí afuera. Continuamente. Ganamos. Es tan difícil. Tan cansados como los astronautas, tan inútiles como sus banderas. Es tan tarde. Regresan los muertos dejando rastros de tinta tras de sí. Imposible. Mis puños. Insufrible. Tus gritos. Imparable. El veneno que nos ensucia la boca. Son tan lógicos. Nuestros sexos hambrientos. Es tan triste. Tu feliz, feliz no cumpleaños. Estamos tan vivos. Somos tan dóciles, somos tan duros, tan discutibles, tan miserables, tan resumidos, tan cotidianos y necesarios, que es imposible que sea todo más trágico, más obvio y más fácil.

21/07/2008 20:45 Autor: quesiquieresarrozcatalina. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

19/07/2008

¿Berrinche?

 

 

¡Que palabra tan estupida!. Cuando la escucho, una sordina enfermiza me ahueca las manos. Siento que me hincho como un globo. ¡Voy a echar a volar por encima de vuestras cabezas !. Sin embargo... , <Gracias por llamar,es cierto que no es normal que grite de esa manera a las cinco y media de la mañana, era sólo un berrinche, ya está más tranquila, se ve que es una niña un poco problemática; por lo visto siente rechazo hacia su padre, sabe..., problemas de familia>,- nos dice el policía con una serenidad tímida y angustiada -. Aguantamos un par de segundos más, de pie, mirando como se encamina hacia su coche. ¿Satisfecho?. Sacamos las llaves. Volvemos a subir a casa.

 

Somos todos unos hijos de puta -pienso -, y a la vez me sorprendo a mí misma: ¿ a qué viene ésto ahora, acaso no estabas de vuelta de todo?. Sí, es posible, pero la escucho gritar, y me imagino a su corazón pequeño latiendo deprisa dentro de una bañera blanca, sus tobillos juntos e indefensos, la saliva resbalando por su pijama, resoplando por un poco de piedad, con los ojos obturados como cañerías viejas, tirándose del pelo con compasión...

 

¿¡Un berrinche!?. ¡No!. Yo veo su garganta frágil. ¡A las cinco de la mañana no hay juguetes por los que llorar, no hay dulces que quieras comer, no hay amigos con los que no te dejan jugar, no hay un colegio odioso al que no quieres ir, no hay repugnantes bocadillos de salchichón en la merienda, no hay ganas de ir al parque, nadie te obliga a ponerte los vestidos que pican y no te gustan, no hay nada por lo que patalear !. A las cinco de la mañana, un niño debería dormir y no gritar con los pulmones a sus pies: <¡socorro mamá!, ¡no papá, por qué lo haces,te prometo que voy a ser buena!>, como ahora le está ocurriendo a ella y como, en su momento, me ocurrió a mí.

 

El resto del barrio- supongo-, intentaba conciliar el sueño otra vez.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

16/07/2008

El obligado poema intimista

 

 

No tiene importancia y,

aún así,

parece mentira.

 

Los dos que ríen y se besan,

los trabajos mal pagados,

las terrazas de Madrid,

la niña que come su merienda fría,

todos los libros que he comprado hoy,

la chocolatina que dejo a medias porque se derrite,

el óxido amigable de la sartén,

el chico de ojos negros al que nunca saludo,

mi gato y su barriga,

la obligación gratificante de escribir un poema así,

el miércoles por la tarde,

la ropa de invierno que no he guardado aún,

los zapatos cómodos,

mi televisor contra el suelo,

el virus que inunda el ordenador,

dos guitarras prestadas,

las uñas de muerto de aquella mujer,

los bolígrafos azules que pintan rojo,

los muñecos coleccionebles de shin chan,

la Torre Eiffel que no se mueve de su sitio,

los restaurantes caros a los que no puedo ir,

las deudas,

la familia,

los conciertos de la fnac...

 

Tú pareces mentira.

Haré todo lo posible por serlo yo también.

 

 

 

 

 

 

 

16/07/2008 20:10 Autor: quesiquieresarrozcatalina. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

27/06/2008

Disección en do menor de una mente cariada

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Seamos sensatos y reflexionemos un momento como lo hacen los grandes pensadores del mundo – dice -. Supongo que ellos también habrán desperdiciado el tiempo suficiente de sus vidas mirando a una pared. Siendo una pared. Gastemos nuestro tiempo entonces, o mejor dicho invirtámoslo.

 

>Sus palabras son grandes como boas y ninguno de nosotros podrá escapar.

 

Bien, elegiremos  un punto de la pared y dejaremos que nuestros ojos se acostumbren a él. Inviertan los minutos que consideren necesarios, hasta que la única sensación que sus cuerpos sean capaces de generar se convierta en un deseo inexplicable e inexplorado de seguir mirando su lugar escogido de la pared durante al menos las próximas tres horas. Deben concentrarse en la superficie. Es un tanto ingrata ya lo sé, pero no pierdan detalle de lo que está apunto de sucederles. Agarren con sus ojos la pintura y la fina capa de escayola.  ¿Sienten un nudo arenoso detrás del globo acular?, ¿Sí?, entonces están todos preparados. Mantengan la calma, busquen una postura cómoda y hundan despacio sus manos dentro del muro. Palpen con cuidado los ladrillos y el cemento, no se vayan a lastimar. En fin, la lapidación es un tema muy manido que será mejor desconocer por el momento. Proyecten al otro lado la imagen que deseen, o la que crean que van a encontrar. Llegados a este punto cada uno debe abogar ante su capacidad imaginaria de crear mundos de fantasía o de la más fiel realidad. Saquen sus brazos y empujen su cuerpo al otro lado. Habrán notado que es más costoso salir de la pared que entrar en ella. Es normal. Si miran hacia atrás verán que el agujero que acaban de atravesar ya no existe. No se preocupen.

 

Caminen. Caminen, sin miedo. Miren y toquen sin temor. Al fin y al cabo es el espacio que ustedes han creado en esta aventura fantástico-realista. Todo lo que quieran que esté, estará; y todo lo que quieran que desaparezca, se esfumará. Si ven personas pueden acercarse a ellas, todo lo que ven les pertenece, pueden preguntarles lo que quieran, dejen que les cuenten sus historias, ¡pero ojo!, no lo hagan al revés o volverán inmediatamente al principio, al otro lado. ¿Cómo?, ¿romper cosas? , sí claro, ustedes sabrán. ¿Que no hay ventana?, bueno, eres tú quien debe ponerla ahí. ¿Matar?, todo es posible, pueden hacer que las personas a las que ven se vuelvan locas con sólo pensarlo, que enfermen, o que se maten entre sí, si es que hay varias; pero no se olviden de la continuidad, todo lo que piensen tiene que devenir otras acciones, sino corren el riesgo de quedarse aquí encerrados o de tener que regresar a la pared en blanco. ¿Que qué veo yo?, bueno, a ver, dos hombres discuten, parecen la misma persona, una capa gelatinosa cubre todo el mobiliario, algo pegajoso que parece miel, a ver…, sí, es miel.

 

 

 

-Van a morir todos  abrazados.

-Perdona, ¿qué dices?

-Que todos ustedes van a morir.

-¿Puedes explicarte mejor?

-Todos ustedes están aquí conmigo.

-A ver, a ver, a ver… ¿has convertido a todo el grupo en tus personajes?

-Sí.

-¿Y por qué vamos a morir todos?

-La habitación está ardiendo.

-Ya…

-Tengo miedo.

-¿Por qué?, en realidad no va a pasarnos nada.

-No quiero quedarme aquí sola.

-Haberlo pensado antes, yo ya les advertí…

-Se agrupan en el centro de la habitación y se abrazan como si tuvieran frío.

-Vale, veamos, si no quieres quedarte sola, no quieres regresar  a la pared en blanco y piensas que no vas a ser capaz de hacer surgir otra historia de una estancia calcinada y en ruinas, haz que aparezca un extintor en  nuestras manos: ¡Haz que nos salvemos!

-No puedo. Aquí no hay extintores.

-Pero…puedes hacer que aparezcan.

-No, no puedo. La historia transcurre así. ¡Oigo al vecino de arriba!

Ya está!, ves como siempre hay salida. Haz que baje hasta nosotros, que abra la puerta.

-Uno de ustedes se acerca hasta la puerta, pero se dá cuenta de que si la abre, si alguien la abre, el fuego les alcanzará mucho antes de lo que piensan. Deben morir.

-Sigo pensando que ese vecino al que dices que escuchas es la clave. ¡ Haz que llame por teléfono, que avise a alguien!.

-Escucho como cuelga el auricular, pero ya es demasiado tarde. Están encerrados, ¿No se da cuenta?

-¡Por esta razón los grandes pensadores del mundo nunca comparten su pared!. Mira, yo no puedo guiarte más, tú sabrás como quieres que acabe todo...

-¿Podría cruzar la siguiente pared?. Adelantarme,dejarles atrás y empezar de nuevo.

-¡Ni hablar!. Las cosas no funcionan así. Creas todo un entramado y lo dejas así, eso no es posible, lo único que puedes hacer antes de atravesar el próximo muro es matarnos o salvarnos, en fin: darnos un final o regresar a la pared en blanco.

 

 

> Se agrupan en el centro de la habitación y se abrazan como si tuvieran frío. El humo denso se filtra bajo la puerta y la ventana. Algunos canturrean las canciones que sus madres les silbaron al oído cuando el miedo parecía un elefante. Es cuestión de tiempo. Una sirena gastada se abre paso entre los transeúntes rezagados. En la calle, los niños lloran subidos en los hombros de sus padres. La tragedia abomba los cristales haciéndolos latir tan despacio como una autopsia. Las mujeres levantan las manos sobre sus cabezas, con los dedos índices señalan el edificio y sus faldas plisadas sobrevuelan el aire caliente. Dentro, una música compulsiva de dientes aún vivos rechina sin descanso. La piel crepita, enferma. Las llamas menos perezosas tocan tímidamente los tejidos. La ropa cae al suelo en montoncitos azules. Unos pasos lentos se aproximan con seguridad a la puerta y el más valiente de todos los mártires grita por encima del fuego:

 

- ¡Ábrala de una vez, y que el mar de espuma nos arranque la piel a tiras!

 

 

17/06/2008

...y una canción desesperada

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Ojala fuera hoy el día

en el que decidieras desempolvar

tu vieja capa de superhéroe resignado

y sacarme de aquí.

Rescatarme de mí.

Ojala fuera hoy el día en el que pudiera verme

esperando

con el pelo prendido de mariposas

y el hombro derecho

en el quicio de la puerta.

 

 

Debería ser este lunes desbaratado y único

el que ofreciera un espacio abierto para

treparte sin demora,

descalzar al tiempo de su angosta armadura,

abandonarme a mis pesadillas

y dormir.

 

 

Si volviera a ocurrir,

te respiraría de nuevo

desde la distancia intermedia que este cuerpo

insuficiente

es capaz de ofrecer.

 

 

Podríamos resignar ésta causa perdida.

 

 

 

Podríamos, sí,

no hacer nada hoy;

arrastraremos nuestros cuerpos

derrotados

hasta cualquier estación:

sacaremos un billete

y saldremos de aquí;

pídeme a mí otra cerveza,

voy a por unos cigarrillos,

te prometo que no tardo demasiado.

Espérame.

 

 

12/06/2008

...y fin.

Acabo de terminar mi fatigosa época de éxamenes en este justo momento y he descubierto dos cosas que antes sólo intuía como razonables y que ahora, sin embargo, puedo constatar:

1- Cuando algo me interesa soy capaz de esforzarme de manera ilimitada.

2-Existen muy pocas cosas que realmente me interesen.

No tengo nada más que decir. Bueno, sí, sólo una cosa más: Quiero dormiiiiiiiirrrrr!!!!

12/06/2008 21:17 Autor: quesiquieresarrozcatalina. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.


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